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Cómo elegir tu primer tocadiscos

En qué fijarse, qué es puro adorno y qué tipo de aparato conviene evitar.

4 min de lectura

Un tocadiscos tiene un solo trabajo: hacer girar el disco a la velocidad exacta y dejar que la aguja lea el surco sin añadir nada. Todo lo demás, del Bluetooth a los altavoces integrados, es secundario.

Si vas a comprar el primero, lo que sigue te sirve para leer la ficha técnica de cualquier modelo y saber si merece la pena. Aquí no hay marcas ni modelos recomendados.

Lo que importa de verdad

Dos cosas separan un tocadiscos serio de un juguete, y ninguna suele aparecer destacada en la caja.

  • Un brazo con contrapeso ajustable. El contrapeso regula la fuerza con la que la aguja apoya en el disco. Cada cápsula tiene una fuerza recomendada por su fabricante, y solo un brazo ajustable permite respetarla. Una fuerza excesiva desgasta los discos y la aguja, y empeora el sonido.
  • Una aguja que se pueda cambiar. La aguja se gasta con el uso. En la mayoría de cápsulas de imán móvil se sustituye sola, sin cambiar la cápsula entera.

Si un modelo cumple las dos, es un buen punto de partida. Si falla en la primera, descártalo aunque tenga buen aspecto.

Muchos brazos ajustables añaden un tercer control, el antiskating, que compensa la fuerza lateral que sufre la aguja mientras gira el disco. Algunos lo traen fijado de fábrica. No es un requisito para empezar, pero conviene saber si el modelo lo tiene y cómo se regula.

Correa o tracción directa

En un tocadiscos de correa, el motor mueve el plato a través de una goma. La correa absorbe vibraciones del motor que de otro modo recogería la aguja.

En uno de tracción directa, el motor está justo debajo del centro del plato y unido a él. Tiene más par que uno de correa, y el motor sigue girando a la velocidad correcta aunque se mueva el disco con la mano. Por eso es el sistema que se usa para pinchar.

Para escuchar discos enteros en casa sirve cualquiera de los dos, así que a la hora de comprar pesa más el brazo que el sistema de tracción.

La correa, eso sí, se desgasta con el tiempo, y cuando se ensucia o se da de sí hay que cambiarla.

Las velocidades

Los discos de 12 pulgadas, los elepés, giran normalmente a 33 ⅓ rpm. Los sencillos de 7 pulgadas giran a 45 rpm. Comprueba que el modelo tiene las dos.

Los discos antiguos de 78 rpm necesitan además una aguja específica. Si no tienes ninguno, la tercera velocidad no te hace falta.

Con previo o sin previo

La señal de la cápsula necesita pasar por un previo de phono antes de llegar al amplificador. Algunos tocadiscos lo llevan integrado y otros no.

Cuál te conviene depende del resto del equipo. Si vas a conectarlo a unos altavoces activos sin entrada de phono, necesitas un tocadiscos con previo o un previo externo. Si tu amplificador ya tiene entrada de phono, no te hace falta. Lo explica con detalle la guía sobre qué necesitas para escuchar vinilos.

Qué es secundario

  • El Bluetooth y la salida USB. Son comodidades y no influyen en cómo se lee el disco.
  • Los altavoces integrados. Suelen delatar un tipo de aparato distinto, el del apartado siguiente.
  • El acabado del mueble. Elige el que te guste, después de comprobar el brazo.

Qué evitar

Los tocadiscos de maleta y los equipos todo en uno tienen un problema en común, y es que en la mayoría no se puede ajustar la fuerza de apoyo. La aguja apoya con la fuerza que venga de fábrica, sea o no la adecuada.

Un aparato de este tipo sirve para salir del paso. Si vas a comprar discos con regularidad, es mejor empezar por un tocadiscos con brazo ajustable.

Antes de pagar

Repasa la ficha técnica con estas cuatro preguntas:

  1. ¿El brazo tiene contrapeso ajustable?
  2. ¿La aguja se puede cambiar?
  3. ¿Lleva previo de phono, y lo necesitas?
  4. ¿Tiene las velocidades de los discos que vas a escuchar?

Si la ficha no responde a alguna, pregunta antes de comprar.

Qué leer después

Con el tocadiscos elegido, lo siguiente es colocarlo y ajustarlo, y después decidir qué edición comprar de un disco.